Para el año 1910, Yaguate era una sección de San Cristóbal, caracterizada por su dinamismo económico. Posteriormente, en 1945, durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, fue elevado a distrito municipal. En este período se impulsó la organización urbana mediante la construcción de infraestructuras básicas como parque, mercado y ayuntamiento.
Finalmente, en el año 1982, Yaguate fue elevado a la categoría de municipio, convirtiéndose en el tercero de la provincia, después de San Cristóbal y Villa Altagracia.
Este municipio posee una historia profundamente arraigada en los orígenes aborígenes de la isla. En sus inicios, este territorio fue habitado por comunidades indígenas, lo cual queda evidenciado en las cavernas de la zona de Mana, donde aún se conservan importantes manifestaciones pictográficas que testimonian la presencia y vida de estos primeros pobladores.
Estos asentamientos indígenas se establecieron estratégicamente en zonas cercanas a fuentes de agua, como ríos, arroyos y cañadas. Entre ellos destaca el río Nizao, cuya abundancia facilitó el desarrollo de dichas comunidades.
Con la llegada de los colonizadores españoles, el territorio de Yaguate experimentó una transformación hacia un modelo basado en haciendas y hatos, orientados principalmente a la producción agrícola. La fertilidad de sus tierras, sumada a la disponibilidad de agua, propició el surgimiento de numerosos trapiches, utilizados para la molienda de la caña de azúcar y la producción de derivados como alcoholes, melaza y rapadura.
Ingenio Azucarero
Yaguate se posicionó como uno de los primeros puntos del país en incorporar un ingenio azucarero moderno, establecido por la familia Vicini en 1883, marcando un hito en el desarrollo de la industria azucarera durante el siglo XIX.
En este contexto, la comunidad de Najayo también destacó como un importante centro de producción de azúcar en la región, consolidando el crecimiento del sector azucarero en la zona.
Gastronomía y cultura
En el ámbito gastronómico en Yaguate, cada bocado cuenta una historia. Si eres fan del casabe, tienes que saber que ese sabor tan auténtico nace de una fusión de tradiciones indígenas que siguen vivas en la zona.
Con el paso del tiempo fue sumando dulces criollos como los coconetes y las masitas: esas que hoy acompañamos con un refresco bien frío en cualquier esquina, y que forman parte esencial de la cultura de venta local.
En Yaguate también se vive la cultura. Y es que sus fiestas patronales, dedicadas a la Santísima Cruz, son la razón por la que el municipio se llena de tradición, música y encuentro cada 3 de mayo. Esta celebración, una de las más importantes del municipio, reúne lo religioso y lo cultural en una experiencia que define la identidad del pueblo.



