República Dominicana

Cuando los celos dejan de ser amor

3 – 4 minutos

Celotipia: entre el miedo a perder y la necesidad de controlar

“¿Dónde estabas?” ,”¿Con quién hablabas?”, “¿Por qué tardaste tanto en responder?”, “¿Quién te escribió?” y “Déjame ver tu teléfono.”

Algunas de estas preguntas pueden aparecer ocasionalmente en cualquier relación. Sentir celos no convierte automáticamente a una persona en tóxica, controladora ni significa que exista un trastorno psicológico. Los celos son una emoción humana que puede aparecer ante el temor de perder a alguien importante o frente a una amenaza, real o percibida, hacia la relación.

El problema comienza cuando los celos dejan de ser una emoción pasajera y empiezan a dirigir la relación.

Cuando para sentir tranquilidad necesito revisar, comprobar, perseguir, interrogar o controlar constantemente a mi pareja, es importante preguntarme: ¿esto sigue siendo amor o estoy intentando calmar mis propios miedos controlando al otro?

¿Qué ocurre con la celotipia?

La celotipia hace referencia a manifestaciones de celos intensos, persistentes o desproporcionados que pueden generar un importante deterioro emocional y relacional. Sin embargo, es importante aclarar que no toda persona celosa presenta una condición clínica y que un diagnóstico requiere una evaluación profesional.

En los patrones problemáticos de celos, la persona puede vivir en un estado constante de sospecha. Un mensaje, una llamada, un cambio de horario, una interacción en redes sociales o incluso una mirada pueden convertirse en motivo de interpretación.

Entonces comienza la búsqueda de pruebas. Se revisa el teléfono. Se observan las conexiones en las redes sociales. Se pregunta repetidamente dónde estuvo la pareja. Se analizan horarios. Se cuestionan amistades. Se exige información y, en algunos casos, se intenta controlar la manera de vestir, los lugares que frecuenta o las personas con quienes puede relacionarse.

Y aparece una paradoja: mientras más se comprueba, menos tranquilidad se encuentra.

La persona puede sentir alivio momentáneo al revisar y no encontrar nada, pero la duda regresa. Entonces necesita comprobar nuevamente.

Miedo -> sospecha -> necesidad de comprobar -> alivio temporal -> nueva duda -> mayor control.

“Lo hago porque te amo”

Esta es una de las frases que más confusión puede generar dentro de una relación.
El amor puede incluir el deseo de cuidar y proteger el vínculo, pero el control no debe confundirse con cuidado.

Saber constantemente dónde está la pareja, exigir contraseñas, impedir determinadas amistades, revisar conversaciones privadas o necesitar fotografías para comprobar dónde se encuentra una persona no constituye por sí mismo una demostración de cuánto se ama.

Cuando el miedo a perder al otro se convierte en una necesidad permanente de supervisarlo, la relación comienza a perder algo fundamental: la confianza.

Y sin confianza, ambos pueden terminar viviendo emocionalmente agotados: uno intentando encontrar seguridad y el otro intentando demostrar constantemente su inocencia.

¿De dónde pueden surgir los celos?

No existe una sola explicación. En algunas personas pueden relacionarse con inseguridad, miedo al abandono, experiencias anteriores de traición, dificultades de apego, baja autoestima o experiencias dolorosas dentro de relaciones anteriores.

También debemos reconocer algo importante: a veces existen razones reales para que la confianza se haya deteriorado.

Después de una infidelidad, mentiras repetidas o acuerdos de pareja que han sido quebrantados, es comprensible que aparezcan inseguridad y temor. Por eso no debemos etiquetar rápidamente a una persona como “celópata” sin conocer su historia.

Una cosa es sospechar constantemente sin elementos suficientes que sostengan esa sospecha, y otra muy distinta es intentar reconstruir la seguridad después de que la confianza realmente fue vulnerada.

La historia importa.

Los celos también pueden convertirse en control

Hay una línea que nunca debemos minimizar.

Cuando los celos comienzan a justificar amenazas, aislamiento, humillaciones, vigilancia constante, restricciones económicas, intimidación o agresiones, ya no estamos simplemente ante una discusión de pareja.

Estamos frente a comportamientos que pueden convertirse en control coercitivo o violencia. Ninguna persona debería tener que reducir su mundo para demostrar que ama a alguien.

Noemí López

Psicóloga Clínica y de la Salud | Sexóloga Clínica | Terapeuta de Pareja | Substance Abuse Counselor | Escritora

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